El proyecto se implementó en 2017 y se centró en reforzar la dimensión preventiva de la salud. Destinado a jefas de familia residentes en barrios de alta vulnerabilidad socio-ambiental, buscamos difundir hábitos saludables de alimentación y movimiento con el fin de prevenir Enfermedades Crónicas no Transmisibles (ENTs), asociadas a la malnutrición y el sedentarismo. Se otorgaron herramientas prácticas tanto para incorporar nuevas recetas e ingredientes a la dieta familiar como rutinas de ejercicio adaptadas a mujeres de entre 16 y 65 años.